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viernes, 22 de febrero de 2008

LIBROS: Liberal Fascism, de Jonah Goldberg

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La izquierda y el fascismo

Puede que los que conceden gran importancia a las palabras reculen ante el título del nuevo libro de Jonah Goldberg: Liberal Fascism (fascismo progresista) y rehúsen leerlo. Peor para ellos. En cambio, los que anteponen el fondo a la forma encontrarán allí un rico surtido de puntos de vista vigorosos, respaldados por investigaciones exhaustivas y análisis brillantes.

Liberal Fascism es de esa clase de libros que desafían las ideas predominantes de su tiempo. Por ello, es probable que, más que criticado, sea marginado.

Dado que hoy en día el término fascista se suele emplear con cierta alegría, en general con intención peyorativa, me parece buena idea que Goldberg empiece hablando del auténtico fascismo, esto es, del engendrado por Benito Mussolini en Italia al término de la Primera Guerra Mundial.
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Los fascistas eran unos grandes enemigos del individualismo, especialmente cuando entraba en relación con la economía de libre mercado. Así, defendían el salario mínimo, la imposición de restricciones a la acumulación de beneficios, la progresividad en materia recaudatoria, así como que las escuelas fueran "estrictamente laicas".


A diferencia de los comunistas, los fascistas no pretendían que el Estado asumiera la propiedad de los medios de producción. En este punto, se conformaban con que el Estado llevara la batuta en el mundo de los negocios. Por lo demás, respaldaron la "política industrial" mucho antes de que los progresistas europeos y norteamericanos acuñasen tal expresión. De hecho, el programa económico fascista se parecía mucho al de los progresistas. De hecho, los progresistas norteamericanos y británicos de los años 20 reconocían el parentesco entre sus ideas y las de Mussolini, que llegó a ser objeto de veneración para buena parte de la izquierda.

El célebre escritor y eminente socialista H. G. Wells clamaba por la instauración del "fascismo progresista", al tiempo que afirmaba que el mundo estaba "enfermo de política parlamentaria". Y el igualmente célebre escritor y eminente socialista George Bernard Shaw expresó su admiración por Mussolini porque "hacía cosas" en vez de limitarse a hablar, sin duda el eslogan "¡Basta de charla, más acción!" ha sido uno de sus atractivos.

En la onda de los fascistas se situaron los nazis, si bien éstos predicaban un racismo que no formaba parte del credo de Mussolini, ni de los Italianos y ni de la España de Franco. Ha de decirse que la variante nazi del fascismo, el "nacionalsocialismo" solo fue un movimiento que buscaba tomar el poder copiando los principios y la estetica fascista, degradando, hasta llevar a cabo el genocidio de los Judios.

Total, que durante los años 20 y a principios de la década de los 30 la izquierda no sólo miraba al fascismo con buenos ojos, sino que veía un parentesco entre las ideas, propuestas y premisas de éste y las suyas. Sólo cuando Hitler y Mussolini se sumieron en la vergüenza, debido en gran medida a las brutales agresiones militares que perpetraron durante los años 30, al totalitarismo y al racismo Alemán, la izquierda se distanció de ellos.

Pese a que fue identificado en un primer momento como un ideario emparentado con la izquierda, el fascismo acabó por ser definido como perteneciente a la derecha; en concreto, como algo relacionado con la derecha más extrema, como una extensión del conservadurismo. Pero lo cierto es que, si asociamos el conservadurismo con la creencia en el libre mercado, el gobierno limitado y la moral tradicional, los fascistas se opusieron a todo ello, tal y como los principios de la izquierda, la cual parece haber olvidado hoy en día.

La izquierda podrá afirmar que no es racista o antisemita, mientras que Hitler sí lo era. Tampoco Mussolini lo era. Ni Franco.

Liberal Fascism es un libro demasiado sustancioso como para poder ser resumido en pocas palabras. Así que hágase con un ejemplar y revise las nociones que ha recibido sobre quién está a la izquierda y quién a la derecha. Hay aquí una obra para gente que prefiere pensar antes que ir por ahí liberando consignas.


JONAH GOLDBERG: LIBERAL FASCISM. Doubleday (Nueva York), 2008, 496 páginas.
ISDN 978-0-385-51184-1 (0-385-51184-1)